Sea la ciencia, no el amarillismo, quien determine uso del glifosato en el agro: Expertos

  trigali Ciudad de México.-Especialistas agrónomos, productores, catedráticos e investigadores de sanidad agrícola, se pronunciaron para que el uso del glifosato

en el campo nacional se determine con base en evidencias científicas, y no sobre la confrontación ni estudios amarillistas que sólo contaminan uno de los debates más importantes en el país, del que depende la producción de alimentos para más de 126 millones mexicanos.

  Anunciaron que para enriquecer el análisis en torno a los productos de protección de cultivos que se emplean en al agro, en breve harán llegar a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y demás dependencias federales vinculadas con el tema, una solicitud formal para que su voz, experiencia e investigaciones sean consideradas en la discusión.

  Durante el Foro Virtual de Análisis “Manejo de Malezas en Diferentes Tipos de Agricultura y el Caso Glifosato”, el presidente de Ingenieros Agrónomos Parasitólogos, A.C. (IAP.AC) José Abel Toledo Martínez, dijo que es prioritario que en ese debate sean escuchadas todas las posturas que existen en torno al glifosato, estén a favor o en contra, pero teniendo siempre un respaldo científico.

  Por lo pronto, desde su perspectiva, el hecho de prohibir el uso de ese herbicida es una medida fácil que no resuelve el fondo del problema, que es garantizar la producción de alimentos.

 En su oportunidad, el presidente de la Sociedad Mexicana de la Ciencia de la Maleza (SOMECIMA), Hugo Cruz Hipólito, respaldó que las decisiones en torno al uso del glifosato se realicen con base en la ciencia, y pidió a los grupos antagónicos a los herbicidas dejar de manipular información sobre ese tema, difundiendo imágenes de aspersión sobre cultivos que ni siquiera usan glifosato.

  A su vez Fernando Urzúa Soria, Ingeniero Agrónomo Parasitólogo y ex profesor de la Universidad Autónoma de Chapingo, explicó que si todavía se siguen utilizando productos químicos para proteger los cultivos, es porque no existen otras opciones. “En la actualidad, el glifosato es una muy buena alternativa para utilizarse en diferentes medios.

  Deshierbar a mano resulta muy caro -y por ello- tenemos que utilizar otras técnicas para producir”, estableció. Además, refirió que hablar de deshierbar a mano la maleza en los cultivos resulta muy fácil, pero lo cierto es que muy poca gente quiere trabajar en esa labor.

  En ese sentido, indicó: Todos estamos interesados en conservar el planeta; todo mundo queremos comer, pero le dejamos toda la responsabilidad para sembrar y cosechar los alimentos a los productores”.

  Otro de los expertos en el manejo de malezas, Juan Carlos Delgado, abundó sobre la importancia que tienen los herbicidas para la agricultura, y como primer punto recordó que somos 7 mil 800 millones de personas en el mundo, y para todas ellas debe existir alimento.

  Pero sin medidas de manejo de malezas, sean tecnificadas o no –dijo- la pérdida del rendimiento de los cultivos a causa de esas hierbas puede resultar muy importante.

  Por ejemplo, la pérdida total mundial de producción de trigo podría ser de 23% (actualmente es de 7.7%); la de arroz, de 37.1% (hoy es de 10.2%); de Maíz, hasta de 40% (10.5% en la actualidad); de papa, podría llegar a 30% (8.3% hoy día); de soya 37% (7.5% actual), y de algodón, de casi 36% (contra el 8.6% que registra actualmente) Hizo hincapié en que las malezas reducen la calidad de las cosechas, pues hospedan hongos, plagas y microbios.

   Con base en ello, señaló: “Si suspendemos la aplicación de controladores de las malezas, sin duda habrá un jardín botánico en el campo, pero habrá que preguntarse, qué tanto afectará eso en la producción de alimentos”.

   En tanto, Alejandro Hernández Tapia, profesor del Departamento de Agroecología en la Universidad Autónoma de Chapingo, comentó que desde su punto de vista el objetivo de la Semarnat no es que toda la agricultura del país se realice de manera agroecológica.

  Sin embargo, consideró que la agricultura ha sido dejada, abandonada desde el fomento por parte del Estado, situación que ahora ha colocado a los expertos en un momento en que tienen que buscar “la bala de plata” para solucionar los problemas en el campo, “cuando lo que tenemos que estar haciendo nosotros es identificar los problemas en los que está inmersa la producción”.