Conmemoran 103 aniversario luctuoso del Gral. Yoreme Felipe Bachomo.

     Felipe BachomoLos Mochis, Ahome, Sinaloa.- Entre cantos, danzas y gastronomía tradicional Yoreme se realizó la conmemoración del 103 aniversario de la muerte del General Felipe Bachomo “El Missi”, ocurrida el 24 de octubre de 1916,

recordado como un icono de la región por su lucha en defensa de las tierras en la revolución.

   La ceremonia se realizó en el monumento montado en honor al Indio Bachomo, ubicado en el camellón del Blvd. Rosendo G. Castro, entre Allende y Degollado.

   La bienvenida al programa del festejo conmemorativo fue emitida por la titular de la Asociación Yoremes Unidos, Juanita Rivas Moroyoqui, quien dijo que “en este lugar donde el Gral. Felipe Bachomo fue fusilado por una causa justa para sus hermanos indígenas.

  Esto nos realza y nos da fuerza para seguir luchando por nuestros derechos, por toda la discriminación que hemos pasado compañeros yoremes. Entre el sonido tradicional del “canario”, que significa el inicio de la fiesta, las danzas y el sermón en el dialecto Yoreme-Mayo, recordaron la vida y muerte del Gral. Felipe Bachomo.

   Bachomo fue recluido en Santiago Tlatelolco para después ser conducido a Culiacán, donde se le sometió a consejo de guerra y sentenciado a muerte el 7 de octubre de 1916. A petición de los caciques, fue conducido a Los Mochis para su fusilamiento.

   El capitán Santiago Fierro, comisionado para el fusilamiento, con ayuda de los vecinos, improvisó un paredón con costales de arena , adobes, ladrillos y pacas de paja .

  La mañana del 24 de octubre de 1916, Bachomo descendió del vagón del ferrocarril Kansas City México y Oriente, que lo condijo de Culiacán, vía San Blas.

  Venía amarrado de las manos, que traía colocadas entre la espalda y la cintura, portaba un viejo sombrero texano color plomo, con la característica pluma de ganso que usaba, camisa y pantalón de caqui amarillo mostaza y unos viejos zapatos mineros sin calcetines y como equipaje traía una cobija enrollada con un mecate, venía sin rasurar con una barba de diez o doce días que le daban un aspecto amarillo y enfermizo.

   Antes de ser fusilado pidió al capitán Fierro, a manera de gracia, dejarlo cruzar unas palabras con una mujer que se encontraba entre la multitud expectante: esa mujer era Elvira Cásarez, de la que estaba enamorado desde niño y a quien, al cruzar las palabras le entregó un paño de seda rosa.

   La venda que le colocaron sobre los ojos la arrojó al suelo, pero cuando el oficial dio la orden de fuego, bajó el ala del sombrero para no ver la boca de los fusiles. Solo bastó una señal para que las armas fueran disparadas, y el general cayera al suelo herido. Fierro le colocó su bota en el pecho y le disparó dos veces a la cabeza, a manera de tiros de gracia.

   En el mismo lugar, en una fosa cavada previamente, fue sepultado.

  Los indios nunca reclamaron el cuerpo de su líder, pero con el paso del tiempo, la tumba fue acumulando un promontorio de piedras, que cada indio , al pasar por allí le arrojaba, como las de sus hombres muertos en San Bernardo, el lugar de la masacre.

  El 13 de octubre de 1922 el alcalde Ramón López castro autorizó a Ramón Aureliano Rivera Rojo; Administrador de la Aduana de Topolobampo y amigo de la infancia de Bachomo, a exhumar los restos del líder, para ser trasladados a la comunidad de Tesila, cerca del pueblo de Tehueco en el municipio de El Fuerte.

 A la fecha, nadie sabe en realidad donde quedaron los restos mortales de Felipe Bachomo